Vehículo autónomo submarino

AUV

Investigadores diseñan un vehículo submarino autónomo (AUV) de bajo coste para investigar los océanos. Se utilizará para el análisis científico de los flujos de salinidad en el Mar Menor y de parámetros oceánicos relacionados con el fenómeno de El Niño, el deshielo antártico relacionado con el cambio climático y la actividad tectónica submarina

Un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), la Universidad Austral de Chile y la Universidad Politécnica de Cartagena, liderados por Javier Busquets Mataix, antiguo alumno de la UPV y actualmente en la NTNU de Noruega, ha diseñado un nuevo vehículo submarino autónomo (AUV), de bajo coste y multipropósito, cuya inmediata aplicación será la investigación de parámetros oceanográficos en la zona del Mar Menor.
Entre su equipamiento, incorpora diferentes sistemas de navegación, sistemas inerciales (IMU), de posicionamiento por satélite (GPS), conexiones inalámbricas, así como diferentes sensores para la medición de parámetros oceanográficos. El prototipo está siendo evaluado en la Universidad Austral de Chile y está previsto que próximamente se realicen diferentes pruebas en Valencia y en el entorno del Mar Menor, en paralelo con las que se están realizando en la UACh de Chile y en la NTNU de Noruega.
Según apunta José Vicente Busquets, investigador principal del proyecto en la UPV y miembro del Instituto ITACA de la Universitat Politècnica de València, el objetivo es conseguir un equipo de altas prestaciones y, sobre todo, de bajo coste, que facilite las operaciones en mar abierto. “Al ser de bajo coste, facilitará a las expediciones científicas contar con varias unidades, lo cual les permitirá abarcar un área de estudio mucho mayor, además de minimizar el factor de riesgo que se produce cuando se concentran todas las funciones y operaciones en un solo vehículo mucho más complejo y de muchísimo mayor coste”, señala Busquets.
Para el desarrollo del primer prototipo, los investigadores españoles y chilenos han llevado a cabo estudios hidrodinámicos para evaluar el alcance del vehículo; una serie de tests sobre todos sus sistemas de comunicaciones, que incluyen comunicaciones wi-fi, UMTS y, opcionalmente, satelitales a través del sistema Iridium, y una estimación del tiempo de operatividad sin necesidad de recargar las baterías. “Inicialmente está previsto un tiempo máximo de operación de cinco horas, en los que podría llegar a recorrer cerca de 28 kilómetros”, explica José Vicente Busquets. “Las primeras pruebas permitirán evaluar su autonomía y mejorar los sistemas de gestión de energía, así como posibilitar el progresivo incremento en este tiempo de operación”, añade.
Entre sus prestaciones, la electrónica con la que está equipado, además de recabar los datos de los sensores, permite que el vehículo siga una ruta predeterminada entre varios puntos de forma autónoma, pudiendo corregir esta ante cualquier incidencia. Además, incluso sin cobertura wi-fi es capaz de determinar su situación GPS y generar un proceso de recuperación de la conexión con la estación de control en tierra.
Respecto a sus aplicaciones, el vehículo se utilizará para llevar a cabo un análisis científico de los flujos de salinidad en el Mar Menor, así como en otras zonas de más profundidad y mayor dificultad de acceso. En el caso de Chile, se utilizará para la evaluación de parámetros oceánicos relacionados con el fenómeno de El Niño, el deshielo antártico relacionado con el cambio climático y la actividad tectónica submarina.

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